Tras el enorme éxito de "Do They Know It's Christmas", Geldof estudiaba la mejor forma de asegurarse de que el río de donaciones se convirtieran en comida y víveres para el pueblo Etíope. Pero por otro lado, la crisis humanitaria en aquel país era tan grande, que Geldof sentía que aún quedaba mucho por hacer.

Muy reticente al principio, Geldof acabó comprendiendo que si quería evitar que la prensa y, por tanto, la opinión pública, se olvidaran de la crisis humanitaria en Etiopía y pasasen a otra cosa, debía darles lo que buscaban; las imágenes del héroe solidario visitando, en persona, a la gente que intentaba salvar. Pero si las imágenes que había visto por TV le habían horririzado, quedándose grabadas en su mente, llegando a privarle del sueño. No quería imaginar lo que sería presenciarlo directamente.

Geldof viajó por primera vez a Etiopía, en enero de 1985, acompañado de varios camarógrafos y reporteros a los que prohibió tajantemente sacarle fotos junto a cadáveres o niños al borde de la muerte. El viaje le serviría, además, para comprobar, in situ, la magnitud del problema. Y volver con más imágenes que dejaran claro todo el trabajo humanitario que quedaba por delante. 

De África, viajó directo a Los Ángeles, California, para participar en la grababación de "We are the World", la versión americana de "canción benéfica" que se convertiría en un himno global y también ayudaría a recaudar muchísima ayuda.

De vuelta por fín en Inglaterra, Geldof creó la fundación Band Aid Trust, con la que, gracias a la ayuda de un equipo de voluntarios, se alquilaron hasta dos enormes barcos cargueros con los que llevar la ayuda a Sudán, y de allí a la vecina Etiopía.


Sir Geldof tomó el éxito de su canción como un claro indicador de que su idea de usar su influencia entre los más grandes artistas del momento y el poder de la música para movilizar a las masas, iba perfectamente encaminada. La canción había generado conciencia sobre el problema, pero se requería una acción más tangible y duradera.

Así que, no contento con haber organizado la sesión de grabación más compleja de la historia, y tomando como inspiración eventos como el "Concierto en Central Park" (1981) de Simon & Garfunkel, y más aún, el festival benéfico "Concierto por Bangladesh" (1971), organizado por George Harrison, se puso manos a la obra para montar, de cara al verano, un evento sin precedentes en la historia.   

La idea no podía ser más ambiciosa: organizar dos festivales de música simultáneos, en estadios de países y continentes distintos, con un elenco de las estrellas más grandes de la música internacional. Y además, retransmitir todo por TV al mundo entero. Y  contando con tecnología de vanguardia para la época, como la transmisión televisiva vía satélite y la presencia de enormes pantallas gigantes en ambos estadios. Por si esto fuera poco, se habilitarían cientos de líneas telefónicas, con operadores contratados y previamente entrenados para llevar a cabo una recaudación telefónica sin precendentes.  Algo nunca antes visto en un evento televisivo a nivel global.

Un evento de tales proporciones requería de una enorme financiación para cubrir los costos de organización, producción televisiva y transporte y alojamiento de los artistas. Para lo que Geldof acabó consiguiendo el patrocinio de grandes multinacionales del momento, como Pepsi o Kodak.

Además, tal complejidad logística requeriría de una coordinación meticulosa entre los organizadores, los artistas y sus managers, las cadenas de televisión y las autoridades locales. Por no hablar de los egos y resquemores entre distintos artistas que en muchos casos no se podían ni ver, y estaban acostumbrados a cobrar enormes cachés por concierto. Y todos ellos, defendidos por mánagers, discográficas y productoras, que en muchos casos se oponían rotundamente a que sus artistas "perdieran el tiempo y el dinero" en un evento benéfico por el que no cobrarían nada.

Pero poco a poco, durante 7 frenéticos meses, Geldof superó estos y muchos otros obstáculos para acabar ideando y organizando el LIVE AID. Un evento como ningún otro hasta la fecha, que actuaría de plataforma global para mostrar el poder de la música para, en definitiva, cambiar el mundo. 

Aunque nunca ha podido ser confirmado, cuenta la leyenda que durante esos meses frenéticos, Geldof llegó a tirar de mucha picaresca para salirse con la suya, incluso llegando a mentir a algunos de los artistas más potentes del momento, para conseguir así que aceptaran participar en su mega-festival. Por ejemplo, según algunas fuentes, Geldof le dijo a David Bowie que Mick Jagger y Madonna ya habían confirmado su participación, cuando estos aún no lo habían hecho. También se cuenta que le dijo a Queen que Elton John y Paul McCartney participarían, incluso antes de que aceptaran su invitación, lo que los convenció de unirse al cartel. Otros rumores apuntan a lo mismo sobre U2 con David Bowie y Madonna, o sobre los Beach Boys con Queen y Elton John.

Los estadios elegidos serían, en representación del continente europeo, el mítico Estadio de Wembley, en Londres, Inglaterra. Y por el continente americano, El estadio de beisbol J.F.K. En Philadelphia, USA. Entre ambos conciertos, el Live Aid contó con la participación de 58 de los más grandes conjuntos y artistas musicales de la época. 


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WEMBLEY CONCERT (UK)

En Londres, el evento arrancó a las 12am, con la llegada al palco del estadio Wembley, del mismísimo Príncipe Carlos de Gales (actual rey de Inglaterra) y la Princesa Lady Di, con el propio Geldof haciéndoles de anfitrión. Dando paso a las actuaciones de Status-Quo,   como Queen, U2, Sting, Dire Straits, Phil Collins, David Gilmour, Madonna, David Bowie, Elton John, Paul Mc. Cartney, The Who, 



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J.F.K. CONCERT (USA)

Paralelamente, en el continente amaricano, las actuaciones comenzaron a la misma hora, las 7 de la mañana hora local debido a la diferencia horaria, con los Beach Boys,  Black Sabbath, Eric Clapton, Mick Jagger, Judas Priest, Robert Plant, Santana, Neil Young, Stevie Wonder o Paul Simon, entre otros.

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OUTCOME

Se estima que más de 167.000 personas asistieron a los conciertos en Londres y Filadelfia.

Además, el evento fue transmitido en vivo, durante más de 16 horas, por cadenas de televisión de 72 países, gracias a la  cobertura de 13 satélites. Según declaraciones del propio Geldof, aquel 13 de julio de 1983, el 95% de las pantallas de televisión del planeta, sintonizaron en algún momento la emisión en directo del Live Aid. Llegando a una audiencia estimada de entre alrededor de  2000 millones de personas. Lo que supone entre el 30% y el 40% de la población mundial en aquel momento (5 mil millones). 

Entre las casi 170.000 entradas para los conciertos en Londres y Filadelfia, que se agotaron rápidamente. Las miles de donaciones telefónicas. Contribuciones de empresas. Venta de merchandising, como camisetas, gorras, tazas y otros artículos con el logotipo del Live Aid. Subastas para conocer a ciertos artistas o presenciar uno de sus ensayos. Y pequeños eventos benéficos, realizados en paralelo en diferentes ciudades del mundo, el Live Aid recaudó más de  127 millones de dólares, destinados íntegramente a combatir la hambruna en Etiopía. Que, según el propio Geldof, se convirtieron en 12 barcos llenos de comida y la construcción de decenas de escuelas y orfanatos. 

El Live Aid fue un verdadero hito en la historia de la música y la televisión. Demostró el poder de la música para unir a las personas y generar un cambio positivo en el mundo, y su impacto sigue resonando hasta el día de hoy.

El Live Aid fue un éxito rotundo que demostró el poder de la música para unir a las personas y generar un cambio positivo en el mundo. El evento no solo recaudó una enorme cantidad de dinero para combatir la hambruna en Etiopía, sino que también inspiró una nueva ola de activismo y concienciación sobre la pobreza y el hambre en el mundo.

Incluso si solo tomamos la cifra de audiencia más baja (1.5 mil millones de espectadores), el Live Aid sigue siendo uno de los eventos televisivos más vistos de la historia. Y aunque es dificil asegurarlo, e s muy probable que fuese el evento más visto de la historia en el momento en que se celebró, en 1985. 

El evento no solo rompió récords de audiencia, sino que también tuvo un impacto cultural duradero y generó un cambio positivo en el mundo.

Si bien es posible que eventos posteriores hayan superado al Live Aid en términos de audiencia pura, es importante reconocer el significado histórico y cultural de este evento único. El Live Aid demostró el poder de la música para unir a las personas y generar un cambio positivo en el mundo, y su legado sigue inspirando a las personas hasta el día de hoy.

En 1986, Geldof fue nombrado Caballero Honorario por la Reina Isabel II de Inglaterra.

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